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(ANÁLISIS) Yoon cumple los 100 primeros días de su mandato en medio de índices de aprobación inusualmente bajos

14/08/2022 06:01
El presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol (izda.), responde a las preguntas de los reporteros, el 5 de julio de 2022, a su llegada a la oficina presidencial, en Seúl. (Imagen del cuerpo de prensa. Prohibida su reventa y archivo)

Seúl, 14 de agosto (Yonhap) -- Cien días después de haber asumido el cargo, el presidente, Yoon Suk-yeol, ha visto cómo sus índices de aprobación se han reducido en más de la mitad, a cerca del umbral del 25 por ciento, a raíz de los nombramientos de personal y propuestas de políticas impopulares, sin que pareciera haber soluciones drásticas a la vista.

Yoon asumió la presidencia el 10 de mayo, después de ganar las elecciones por un margen de 0,73 puntos porcentuales, la votación más reñida en la historia de Corea del Sur, presagiando una dura batalla para ganarse los corazones no solo de sus oponentes, sino también del público en general.

En su discurso de investidura, prometió reconstruir la nación sobre la base de una democracia liberal y una economía de mercado próspera, al tiempo que se comprometió a la participación activa de Corea del Sur en los asuntos internacionales y un "plan audaz" para revivir la economía de Corea del Norte, en caso de que el régimen adoptara medidas para llevar a cabo la desnuclearización.

Sus primeros días en el cargo han ofrecido algunas escenas dignas de ser vistas.

A diferencia de todos los presidentes anteriores, Yoon viajó al trabajo desde su residencia privada. Esto se debe a que insistió en mantener su promesa de campaña, de trasladar la oficina y la residencia presidenciales fuera de Cheong Wa Dae, promesa que realmente llevó a cabo, aunque no tuvo tiempo suficiente, antes de comenzar su Gobierno, para terminar de remodelar la que sería su nueva residencia presidencial.

La nueva oficina presidencial fue, en sí misma, una novedad, al haber sido reubicada a lo que, hasta entonces, era la sede del Ministerio de Defensa.

Yoon habló con los periodistas casi a diario, en sesiones matutinas con la prensa, tras llegar a la oficina desde su residencia privada, en una demostración de su compromiso para comunicarse y conectarse mejor con la ciudadanía.

Pero el resplandor positivo se desvaneció rápidamente, cuando las respuestas improvisadas -y aparentemente sin preparación previa- del presidente a las preguntas de los periodistas, como su indignada respuesta a las críticas sobre sus elecciones de personal, parecieron socavar sus índices de aprobación.

Lo que comenzó como un índice de aprobación del 52 por ciento, en su primera semana en el cargo, se redujo al 24 por ciento en la primera semana de agosto, o solo la mitad en comparación con el 48,6 por ciento de apoyo que obtuvo entre los votantes el día de las elecciones, dijo Gallup Korea.

Las elecciones del personal de Yoon han sido mencionadas como uno de los factores más importantes detrás de la caída en la aprobación, dijo la encuestadora, dado que estalló la controversia sobre el plan de la entonces ministra de Educación, Park Soon-ae, de reducir la edad de ingreso en la escuela primaria en un año, a 5 años. Park renunció la semana pasada.

La exministra no fue la única persona en granjearse las críticas. La decisión de Yoon de abolir la oficina presidencial que apoya a la primera dama obtuvo el efecto contrario, cuando el público se enteró de que amigos y conocidos de la primera dama, Kim Keon-hee, la acompañaban y ayudaban en viajes oficiales, incluida la visita de Estado de Yoon y Kim a España, en junio.

Los desafíos económicos pesaron mucho sobre la nueva Administración, ya que los precios se dispararon, junto con la tasa de política monetaria y el tipo de cambio. La pandemia del COVID-19 no ha mostrado signos de amainar, a medida que aumentan los casos con la propagación de nuevas variantes, mientras que las inundaciones repentinas en la capital se cobraron la vida de al menos una docena de personas y expusieron fallos profundos en los sistemas de control de inundaciones del país.

Sumándose a los problemas de la Administración, el gobernante Partido del Poder del Pueblo (PPP) ha estado en un estado constante de crisis, que empeoró tras la vergonzosa divulgación de los mensajes de texto que Yoon intercambió con el entonces presidente interino del partido, en los que se le veía criticando al líder del partido suspendido, Lee Jun-seok.

Pero, sus 100 primeros días de Gobierno vieron avances en política exterior.

Apenas 10 días después de que Yoon asumiera el cargo, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, llegó a Seúl, en su primera visita al país como presidente, y demostró la solidaridad de los aliados frente a los desafíos de las cadenas de suministro y las amenazas nucleares norcoreanas.

Los dos líderes acordaron restaurar a sus niveles anteriores los ejercicios militares combinados y un mecanismo de consulta de "disuasión extendida", mientras que Yoon anunció la participación de Corea del Sur en el marco económico del Indopacífico (IPEF, según sus siglas en inglés), liderado por Estados Unidos, como uno de sus miembros inaugurales.

En su primer viaje al extranjero como presidente, Yoon visitó la capital española, Madrid, en junio, para asistir a una cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y celebró, al margen, una serie de cumbres bilaterales con diferentes líderes mundiales.

Aunque no hubo una reunión bilateral, Yoon también tuvo varios encuentros amistosos con el primer ministro japonés, Fumio Kishida, lo que generó mucha publicidad, ya que demostró el compromiso de los dos líderes para mejorar los lazos entre ambas naciones, muy deteriorados bajo la Administración de Moon Jae-in, el predecesor de Yoon.

En sus reuniones con los líderes mundiales, Yoon buscó promover las exportaciones de Corea del Sur en las industrias de defensa y energía nuclear, al tiempo que reafirmó el posicionamiento del país en consonancia con los valores y reglas globales.

El énfasis en las reglas se interpretó como parte de un esfuerzo para estar de acuerdo con Estados Unidos, en su aparente campaña para mantener a China bajo control.

Cuando China afirmó, la semana pasada, que Corea del Sur había acordado limitar las operaciones del Sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud (THAAD), de EE. UU., instalado en territorio surcoreano, la oficina presidencial surcoreana respondió diciendo que el asunto del THAAD no estaba sujeto a negociaciones con Pekín.

El presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol (2º por la izda.), y el presidente de Estados Unidos, Joe Biden (1º por la izda.), visitan una planta de chips de Samsung Electronics, el 20 de mayo de 2022, en Pyeongtaek, a 70 kilómetros al sur de Seúl, guiados por Lee Jae-yong (3º por la izda.), el líder de facto del Grupo Samsung y vicepresidente de Samsung Electronics.
El presidente surcoreano, Yoon Suk-yeol (segunda fila, tercero por la izda.), posa para una foto grupal con varios líderes mundiales, durante una cena de gala, celebrada, el 28 de junio de 2022 (hora local), en el Palacio Real de Madrid, en la capital española.

elias@yna.co.kr

(FIN)

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